¿Qué es la vida sino sumar recuerdos?
Cuantifiquemos recuerdos,
para cada uno que hemos conocido,
para los demás extraños
con los que nos hemos cruzado,
con nosotros mismos.
Veinte, cinco, ochenta, ciento cincuenta
recuerdos, cuántos juntamos en realidad.
De mi abuelo, tal vez, veinte.
¡Ah, qué tiernos!
Veinte recuerdos y lo que pasó con el resto
no se sabe, una oscuridad los rodea, el olvido, el descarte.
La ignorancia y falta de atención los diluyeron
en la nada más absoluta, irrescatables del fondo
del océano del tiempo.
¿Cuántos recuerdos de ti abrazo en mi corazón
y se reflejan en mis pensamientos?
¿Llegarán a quinientos?
Me pongo a contarlos.
Empezaré un día, llegaré a un tope,
rescataré otro mirando aquella prenda,
tocando ese objeto,
cómo no, gracias a esa fotografía.
¡Cuántos recuerdos se añaden!
Sumo y sigo, entre tanto vacío,
¿adónde se fueron todos aquellos instantes?
En algún lugar estarán esperando,
inquietos, frustrados,
ya desesperanzados de ser recogidos
como un tesoro que vuelve a las verdaderas manos.
¿De quién son aquellos tesoros, míos o del otro?
Y del mismo instante, ¿por qué yo escogí
un trozo distinto al elegido por otro?
De una misma tarta tomamos todos
pero a cada uno le supo a una manera distinta.
Recupero otro, ay, pero se escapa.
Se resiste uno,
rebusco, quito capas y no lo alcanzo.
Un día me lo encuentro flotando y mi mano
lo retiene y lo acaricia y lo guarda entre algodón.
No tengo la certeza nunca de si mañana,
al ir a encontrarme con él, no lo vea.
Se ha vuelto a escapar,
quizá para siempre.
tal vez, por solo un rato.
La vida es un recuento de recuerdos,
siempre más larga que los años,
más corta que todos los instantes recorridos.
¿Qué es la vida sino sumar recuerdos?
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