Solos y perdidos entre legañas del tiempo,
repetimos el abecedario
de las horas y los minutos,
la envanecida trivialidad
de estar sin saber,
aparentando que estamos.
Luz y tus destellos,
deja ya de jugar con el mundo.
Transeúnte
por un paisaje de calendario
Solos y perdidos entre legañas del tiempo
Estos bosques impenetrables
Estos bosques impenetrables
por ramas y raíces,
de suelo cubierto de espesa maleza
por donde habita una fauna salvaje.
Van los pies inseguros,
alerta la mirada,
agudizados los oídos
y el corazón en un puño.
Fue su tierra desde niño
Fue su tierra desde niño,
del abuelo y ancestros.
Fue camino de emigrantes
y de otros que llegaron a sus campos
guiados por la luz de su cielo.
Bastaba bajar desde cualquier norte,
seguir el aroma de su brisa
para encontrar al sur sus arenas doradas
y de allí lanzarse a la aventura,
llenos de sueños
de polizones y piratas,
capitanes y marineros,
gente humilde arriesgando la vida
entre las olas para calmar su hambre.
Sobre antiguas huellas,
trazar un mapa de sus tesoros.
Ha sentido un escalofrío
Ha sentido un escalofrío
al colarse por el resquicio
de la ventana
el helado aliento de la noche.
Ha ensombrecido este pequeño mundo
sin importarle el cielo
ufano de azul y blancas nubes.
La inquietud recorre los pasadizos
secretos del ánimo,
toma conciencia de estar
en un cuarto oscuro
donde entraron de improviso
los frágiles pies de nuestra firmeza.
Sabe que saldrá de aquí
como de un laberinto,
siguiendo la misma dirección,
sin desvíos ni dudas,
siempre hacia adelante.
Porque la oscuridad es más grande
con los ojos muy abiertos
y un mar de miedos los inunda.
Entornada la mirada,
entra en ese pozo de su pupila
y provoca los destellos
de luz iridiscentes.
Sigue el balanceo de sus tinieblas
el capricho de su ritmo,
en algún momento
el sol regalará un claro horizonte,
mas no celebre su perpetuo triunfo
vendrá otra vez la maleza
a ceñir sus pasos.
Hoy, cuando la grafía no encuentra
el orden en las páginas,
van las palabras sueltas, desabridas
creando un absurdo.
Sin guía, perdido el compás,
no tienen sentido las cosas,
hasta el propio reflejo
es un extraño sobre esa lámina
que creyó firme y cierta
y un simple golpe la quebró
dejando en mil pedazos,
por los suelos,
la falsa solidez de su imagen.
Busca la espalda al suelo
Busca la espalda al suelo,
el viejo camina con la cabeza gacha
pierde el horizonte
lleva el paso corto de los días
y en la mirada,
la guía de la tierra que aún le sostiene.
En fila marchan todas ordenadas
En fila marchan todas ordenadas,
buscando el podio de los diccionarios.
Nos quieren contar más
llenando de aire los vacíos.
Dejan suspendido lo inefable,
ni siquiera todas juntas de la mano
rodearían el infinito.
Su coro desentona en las notas principales,
nuestros discursos flaquean
y de decir algo, nada dicen.
Quizá fue antes el huevo
Quizá fue antes el huevo.
Y de qué cloaca salió el pollito,
y el pollito, de qué vientre,
y el vientre, de qué cuerpo,
y el cuerpo, de qué útero
y de qué sustancia,
y de cuántos elementos juntos.
De qué nada surgió el universo.
Por ese caminito corretea una niña
Por ese caminito corretea una niña
que sube montañas y baja pendientes
de mullida alfombra
de verde hierba y flores de colores.
Es razón de sus cortas piernas
que ese montículo represente
toda una odisea
y ella sea una heroína victoriosa.
La anciana está pegada al cristal
La anciana está pegada al cristal
de la ventana,
observa el trajín de la calle
con las manos juntas
como en rezo.
Lleva el pelo revuelto
de reposarlo sobre la almohada,
de noches y días.
La mirada fija en no se sabe qué punto
pensativa,
con ese hablar hacia adentro
que tienen los solitarios.
La lluvia de los días
La lluvia de los días
hizo crecer un jardín salvaje,
desobediente al jardinero
que trató con su cuidados
de hacer caminos entre la maleza,
impedir se desbordaran las hojas
de sus ramas.
Construyó enredos y ataduras infranqueables,
podó para que ninguna
estuviera más alta que la otra
ni invadiera el espacio vecino.
Intentó domar a las rebeldes,
arrancar las indeseables,
evitar los pasos por la senda del deseo.
Desde la ventana de esta casa,
levantada en la colina del tiempo,
los ojos creen ver una uniformidad
que no existe en aquel laberinto.
En qué luz pura se muestra
En qué luz pura se muestra
que no alcanza nuestra oscuridad,
luz de una blancura tan virgen,
sin mácula ni sombra,
donde la VERDAD declara su omnipotencia,
mientras se atreve la palabra
a esbozar un ridículo sonido
lanzado por la boca.
Desvirtuada claridad,
deforme figura,
tan frágil e inútil como un pétalo sin flor.
Tu mar no siempre es azul
Tu mar no siempre es azul.
A veces, es verde esmeralda
o turquesa, gris y opaco.
Revuelto su fondo,
adquiere el color de la tierra.
Espejo que brilla
bajo los rayos del sol,
río de argéntea sobre el manto
negro de noche,
calidoscopio de vida,
de sueños,
de muerte.