Frágil o fuerte crece el árbol

Frágil o fuerte crece el árbol
según sus raíces.
Beben aire, se nutren de manantiales
profundos,
sales de océano seco.

Unos caen en tierra
fértil o generosa,
otros sobre tierra herida.
Algunos regados por nubes,
tocados por soles,
muchos, mustios, fácil los troncha
el relámpago,
los golpea el granizo.

No es mérito propio la fuerza
que emana de su particular pozo,
ese que se llena al capricho del destino,
agua clara,
turbio fango,
caudal dulce,
agotada fuente,
dócil,
         ciego,
                   muerto.

Frente al objetivo

Frente al objetivo
las inocentes siluetas
dan la espalda.

Se sabe sin decir,
se ve sin mirar.


Observan estas flores
de estilizados tallos
las baldas vacías.

Se sabe sin decir,
se ve sin mirar.


La mochila al hombro,
preparadas para el viaje
con tan ligera carga.

Se sabe sin decir,
se ve sin mirar.


¡Cómo brillan sus ojos
llenos de ilusiones y esperanzas!

Creer es dulce palabra

Creer es dulce palabra
enemiga de la muerte,
no la fe ciega ni la esperanza
que nos traiciona
a fuerza de alimentar
una voluntad hueca.

Creer en un tiempo sin agujas,
un espacio sin límites,
una casa con puertas abiertas
hacia el infinito de un sueño.

Creer en tu propio horizonte
más allá de la vista corta
de nuestros pasos.

Creer no es imaginar
otro mundo,
es imaginar
el universo.

Te veo, luna, por la ventana

Te veo, luna, por la ventana
sobre tejados ajenos,
entre árboles urbanos,
tapada por edificios.
No sobre la alta montaña
ni entre valles,
sobre los prados oscuros.
Hace destellos
de brillantes agujas
la verde hierba
reflejada en un río
sobre las ondas de las olas.

Luna llena y redonda,
lunar blanco sobre el negro
traje de la noche,
bendito pozo misterioso
del que bebe nuestra
fe y esperanza.

Diosa de nuestros rezos,
te pedimos la gracia
de un cielo infinito.
Eres luz que no ciega,
que alumbra más que un sol
y calma nuestros miedos.

Luna hermosa y callada,
¿por qué vuelves tu rostro
a mis anhelos para volver
triunfal sobre estas sombras?

Brevedades

 

Nuestra más perfecta creación: Dios.



Somos dos que se acuestan juntos
y comparten insomnio.



¿Qué saben los otros
de nosotros?



Los ojos ciegos mirados
creen que ven.



Simple como dulce gota
de rocío,
salada lágrima del mar.
Hormiga que trepa la montaña,
ola que muere en la orilla.



El silencio es aliado
de la tempestad.
Deja que pase la tormenta,
ya verás si vuelven los pájaros.



Esta cáscara que pudre la muerte
ya iba corrompiéndose con la vida.



¡Qué fuerza tiene este viento
que impide que cierre la puerta!
Quizá espera que entre algo de luz
en esta oscura estancia.



En este mar de inquietudes
no encuentra la nave su rumbo.



¡Qué largo camino!
Perdemos la vista
de su horizonte
¡Qué corto paso
nos aproxima siempre
al fin!



No sé por qué sigo sacando agua
de este pozo,
si por más que bebo
nunca me sacio.