El mar es el tiempo,
ese tiempo no cronológico
ni sujeto a medidas.
Representa el sostén de la existencia.
Sobre él flotamos
o hacemos camino por su costa.
El mar, el tiempo, que nos observa,
testigo de nuestros movimientos.
El mar, el tiempo, incierto, inquietante,
de fondo oscuro y espesas aguas opacas,
nos toma, nos envuelve y por temor
escapamos de su apretado abrazo.
Siempre con el miedo a su inesperada respuesta.
El mar, el tiempo, que cubre el suelo,
que hace zonas intransitables y nos obliga
a buscar el espacio por donde cruzarlo.
El mar, el tiempo, es como un espejo
a trozos ennegrecidos,
y por sus transparencias
vemos su clara profundidad.
Y es por ahí por dónde hacemos desvíos
para cruzar al otro lado.
El mar, el tiempo...
El mar es el tiempo
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario