Estas persianas no permiten



Estas persianas no permiten
el disimulo,
ni dejan abrir ventana
si están echadas.
Estas persianas no permiten pasar
la sutileza: ocultan o exhiben.
Detesto estas persianas.
No se enrollan ni se balancean
con el viento,
no juegan con el sol,
como aquellas tablillas que se enroscaban
atadas a una cuerda.
Levantaban su faldón para las mañanas,
cuando aprieta el calor
dejan pasar el aire y dan sombra.
Recreo para la mirada clandestina,
rulo y manto que sube y baja.
Ya estén abiertas las ventanas de par en par, 
con estas persianas
queda la intimidad a resguardo.

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