Soñar y volar por universos incontrolables,
soñar y vivir tantas vidas diferentes,
como al recorrer el espacio del tiempo
de calendarios y relojes,
dejando estelas indefinidas y perdidas
por el trecho de un imperfecto cosmos
ese que el cuerpo habita, migra y se desintegra.
Hacer pasado buscando futuro,
el presente es una falacia,
eufemismo de nuestra incapacidad,
de fracaso y de inútil soberbia.
¿Quién puede atarlo? Ni siquiera la muerte.
Soñar y volar en una dialéctica distinta,
penumbra por donde se mueven sombras confusas
que luchan contra la rigidez de tu mente.
Figuras que se muestran con máscaras,
sin voz sentencian, alteran nombres,
rostros irreconocibles, extraños paisajes,
elementos distorsionados, rebeldes a la métrica.
Sombras, muchas sombras fluctuando
por un territorio sin límites,
movidas sin el hilo de la razón.
Soñar y volar y despertar.
Despertar y soñar que estamos vivos.
Soñar, volar.
Despertar y muerte es un binomio único.
muerte y despertar, ¿acaso no es lo mismo?
Soñar y volar por universos incontrolables
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