Entre los resquicios de tus muros
quedaron aquellas palabras ocultas.
Quizá cuando el tiempo de siglos los derribe,
saldrán entre sus escombros
estas palomas dormidas.
Volarán a la deriva sueltas de mi mano,
sembrando polvo de su recuerdo,
borrados sus trazos en otro presente
que ignora y olvida.
Hoy seguirán tejiendo sus hilos las arañas
y caerán presas en su red,
devoradas por sus diminutos dientes,
las sombras sobre papel de mi despedida.
De salvarse de sus fauces
los muros tal vez sean vencidos
por el picoteo mordaz de infinitas gotas de lluvia,
ríos que corren por sus entrañas
y con paciente empeño los destruyen.
No hará falta huracán
para hundir tan frágil velero.
Aquellas palabras nunca habrán existido,
serán un trágico anhelo de eternidad,
el sueño de nuestra ingenua soberbia.
Entre los resquicios de tus muros
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