Sobre el muro amarillo el moho

 Sobre el muro amarillo el moho
ha marcado la caída de la lluvia
hasta la frontera que la gravedad
dejó libre al agua de su peso.
Los años cambian el cuadro,
borran un fondo,
un detalle desaparece,
ha sido sustituido.
Se acumulan polvo y tiestos,
residuos de los días y la memoria.
Cuesta desprenderse de algunas partes
que insisten en permanecer ancladas.
A pesar del óxido, se mantienen moribundas,
sin declinar el cuello que las sostienen.
Son reliquias negándose al olvido,
capricho del deseo por hacer de lo mudable
un paisaje reconocido,
horizonte que limita
nuestro territorio seguro,
la playa con sus mismas arenas y piedras
donde los pies se acomodan. 
Un mundo cada vez más ajeno,
va cambiando su color,
se abandona la forma envejecida.
Una joven figura ocupa 
los lugares que quedaron vacíos.
Nos engañan sus líneas perfectas. 
La brillante pintura es falsa capa 
que roerán los instantes, 
esos que juntos llamamos vida.

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