Irme de este lugar
es marchar a otro planeta,
dejar esta galaxia
que me lleva en su giro
con la cabeza loca
sin saber quién soy.
Allí, en aquel territorio perdido
de estas calles y rostros,
mi órbita es distinta,
tengo mis propios satélites,
otro sol me alumbra
y en mis noches brillan
una perlada luna y doradas estrellas
que velan mis sueños.
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