Nos rodean tenues luces artificiales
cercados en su claro círculo.
Atrás, en el fondo del cuadro,
un firmamento difuso, extraño,
oculto, misterioso,
ignorado.
Y su centro iluminado evidencia
la fértil cosecha de insectos
que danzan alrededor.
Mientras, el mundo
ríe y sueña;
sueña y duerme.
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