Comenzó la mañana rompiendo la rutina,
después el trajín cotidiano
y la tarde silenciosa llena de trinos:
arrullos de palomas, piar de gorriones
el melodioso cantar de canarios,
los silbidos de los mirlos
y los graznidos de gaviotas.
Zumbidos de moscas, abejas
y abejorros,
hormigas formando hileras,
recorridos infinitos
desde sus refugios recónditos.
Un ronco cruzar de motores
traza un pentagrama entre los silencios
con notas de ruidos.
Y más silencio preñado
de sonidos de aves,
adornando el cielo con sus vuelos,
regalando la calma de la desidia.
Las calladas voces bajo el amparo
de sus paredes y puertas cerradas
guardan secretos y vanos hábitos.
El aire entra y sale
de los pechos del mundo.
Comenzó la mañana rompiendo la rutina
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario