No tener la memoria

 No tener la memoria 
es estar dentro del tiempo eterno,
sin pasado, sin futuro ni presente.
Allí donde no habitan los relojes
ni los calendarios
allí donde las agendas y los diarios
están vacíos.
Allí donde los diccionarios trastocan
el orden del alfabeto 
y las palabras adquieren otro significado.
Allí donde la oración no tiene
más destinatario que el Dios
del silencio o del absurdo.
Allí la nada navega
sueña conquistar la isla
sobre un mar sin rumbo ni horizonte,
perdida cualquier batalla,
no existe ni éxito ni fracaso.

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