Pensar en horizonte es avistar
desde la lejanía la distancia
que nos separa del deseo
y la esperanza de su logro
tras su trazada línea.
Pensar en horizonte es búsqueda,
lanzarnos a la aventura,
abandonar el territorio conocido
y pisar la prometida tierra.
Pensar en horizonte es futuro,
rostro al frente, nunca de soslayo,
pies que no retroceden ni cogen desvío.
Pensar en horizonte es dejar a la espalda
el pasado y el presente.
Pensar en horizonte es destino,
un devenir sin fin,
una infinita meta.
Es lugar renovado a cada paso,
el número vacío, símbolo, mito.
Pensar en horizonte es unirse al cielo,
hacer capas sobre el yo
con la promesa del otro
y levantar un sólido edificio.
Pensar en horizonte es guía
y es noche,
sostén del sol en su alba y ocaso.
Pensar en horizonte es olvido y recuerdo
y recorrer nuevos caminos.
Pensar en horizonte es llevar
los ojos ávidos, bien abiertos, y curiosos,
depender de la generosidad del viento
y, al amparo de piratas,
poner en la mirada el espejismo
de la felicidad de la utopía.
Pensar en horizonte
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario