Cuántas veces los placeres

 Cuántas veces los placeres
se niegan a ser atrapados.
Espantada sale su gracia 
por las ventanas abiertas,
esas que dejan entrar la luz
y tan pronto escapa la felicidad,
sostenida en un pedestal tan débil
que la estatua firme de mármol
se quiebra como el cristal.

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