Adorado es el estío
para los sueños humanos,
deleite de una fruta
que imaginamos jugosa.
Un deseo hecho de memorias,
un cuento para críos
de promesas ingenuas.
Serán los años, quizá,
la sabiduría o la desgana
que encuentra insípida su carne,
blanda con larvas de moscas,
de podridas semillas
envuelta en lustrosa piel.
Esta falsa manzana que Adán
tomó de la serpiente
no satisface a esta Eva.
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