Dormir, perderse en ese tiempo
sin tiempo.
Nuestro soñar es un viaje
por alterados pasados, presentes y futuros.
Sin la línea recta,
sin la obstinada perseverancia
del tic tac del reloj,
sin calendarios,
sin ahoras ni antes ni después.
Es habitar una casa extraña
sin formas aprendidas,
decir palabras inexistentes
cargadas de significado.
Un rostro adquiere otro nombre
otros gestos impropios,
pero tener su identidad
aunque su aspecto sea distinto.
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