De vuelta al vacío

De vuelta al vacío
donde nada se recuerda
ni nada duele.
De la consciencia liberada
del trajín y sus agobios,
de sus regalos bebió el alma,
esa es nuestra esperanza y fe
para no ir hambriento y sediento
por otro territorio recóndito.
Sospecho que la consciencia,
alimentada de realidad,
no pueda vivir sin la tierra que la nutre
y ahí se quede con sus estratagemas y engaños.
De aquel cuerpo sin sangre, sin aire, sin vida,
de aquella vida, saldrá,
y transformada cambiará su identidad y reflejo.
La inconsciencia, esa pícara que escapaba
siempre de los hechos y la razón,
esa que nos llevaba por un universo caótico,
oscuro, indescifrable,
no tenía más función que mostrarnos
el abismo.
Me pregunto, ¿vendrá esta compañera atada al alma?
Ojalá se quede entre el laberinto de la inocua mente,
dispuesta a volar sin mácula y sin rumbo.
Y sus ojos que de nada se espantan viajen,
como marioneta sin atadura de hilos,
cometa sin peso de sufrimiento,
suelta de la mano de aquella niña.
La cáscara convertida en desperdicio
se deshaga de aquella consciencia,
prestada, adquirida, robada, censurada, oprimida,
envanecida, ignorada y ya hueca
de sus límites perversos,
benévolos, inútiles a veces
y necesarios casi siempre,
sea solo ceniza y polvo.


Fue recibida con los brazos abiertos
en la carne inocente
y ahora se va con la cabeza gacha,
resignada y rendida en la lucha contra el mundo.
Ah, por fin alma liberada
de tragedia y dolor,
de risas y placeres fatuos.
La alegría del alivio del mal,
la tristeza del perdido bien.
El gozo y recompensa de los primeros hallazgos,
el milagro del descubrimiento
en la torpeza el triunfo de la verdad.
Todo se diluye en el aire
y, a cambio, lo incógnito.
La inconsciencia hermana mayor
de la consciencia sabe de ti,
callará su boca más
de lo que contaron tus labios.
Si pusiste a resguardo en su pecho los tesoros
tal vez, por qué no,
vayan contigo a navegar el infinito
hasta alcanzar el paraíso del tiempo eterno,
atravesar estas pétreas sombras
y ser sombras blancas,
sin rostros ni nombres,
siluetas informes felices y etéreas
danzando en el ignoto cosmos.
Ojos que verán sin juzgar,
un diccionario de silencio,
un único palpitar, flotar en el magma de amor
sin espinas en su tallo,
desplegados pétalos,
de una rosa fresca y suave.
La mirada sin juicio,
la palabra sin frontera,
de luz nuestra sustancia
será melodía en el universo.

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