¿Adónde han emigrado aquellos pájaros?

 ¿Adónde han emigrado
aquellos pájaros?
Recuerda sus trinos distintos
la danza vespertina,
el bullicio entre las ramas
de un árbol,
el ritmo frenético,
el piar solitario,
un cielo cruzado por bandadas,
la muchedumbre sobre un tejado,
el nido en una chimenea,
el vuelo de unas alas blancas.

Aquellos pájaros surcan
el mismo paisaje,
fueron los ojos, que miraron
hacia otros territorios.

No hay voz más tierna

No hay voz más tierna
que la del niño,
ni nada más triste
que su llanto.
No cabe el dolor en cuerpo
tan menudo,
se desborda como río
de su cauce.

Qué felicidad más pura
la sentida en su juego.
El adulto se hace su cómplice,
exagera la regla,
disimula saber adónde se esconde.

El niño ignora que le delata su sombra,
piensa que le cubre la esquina,
que le oculta el tronco endeble del árbol.
A hurtadillas lanza la voz al aire:
¡No estoy!
 

Viene un rumor por la calle

Viene un rumor por la calle.
Se escucha desde lejos,
leve al principio,
intenso a medida que se acerca.
Asoman por la esquina un par de personas,
el murmullo ha llegado
a sus máximos decibelios.
Entra por la bocacalle un grupo
de estudiantes con sus profesores,
vienen a ver muros de iglesias,
arcos, cúpulas, pilares,
adornos tallados en piedra,
imágenes de madera policromada.
Señales de tiempos pretéritos,
el arte y el orgullo humano.

Todas las voces juntas son un coro
sin palabras distinguibles.
Es una apretada nota aguda
igual que trinos de pájaros.
Van los jóvenes a poner en práctica
sus conocimientos
con los restos que perduraron con los años.
Reseñan sus estilos, los sitúan
en pasados siglos,
hablan de las características
de una época.
Señalan con el dedo,
se extravía la mirada al antojo,
recuerdan y olvidan.

Mas, callan los muros
las voces de antaño,
cuerpos que sintieron
unas breves horas la vida
para guardar un silencio eterno.

¿Reirán las almas para adentro
como para adentro lloran los vivos?

Este corazón que palpita
será escombro mañana.
Levantada quedará alguna piedra
símbolo de nuestra brevedad.
 

Nunca fue tan grande

Nunca fue tan grande
el descosido de este traje
que el hombre no vuelva
a hacer apaño y costura.
De sus errores no aprenden,
de sus muertos
quedan sólo inútil memoria
de una biografía
que produce, tristeza, rabia,
compasión, desasosiego,
orgullo, fracaso y olvido.

Tras su lectura,
volvemos a nuestros asuntos.

Se desdibujan las formas

Se desdibujan las formas
entre las tinieblas de un ocaso.
Van quedando vacías de detalles
y son perfiles tan solo
de una realidad que es frágil reflejo,
contrastes de luz que la transforman.
¿Qué es más cierto, estos contornos
o aquellos cuerpos con otros ropajes?
Nada está agarrado,
todo es un fugaz invento.

Hay un mundo que existe

Hay un mundo que existe
para los otros.
Hay muchos mundos
que otros viven.
Hay mundos y mundos
que nunca alcanzan
los ojos que los miran.
Son mundos soñados,
reflejos de otros mundos.
Mundos posibles,
engendrados,
legitimados,
mundos inmundos y prodigiosos.
Hay mundos como este,
ingenio de un fundado absurdo.
Mundos equivocados, concebidos
por el espíritu santo.

Desde fuera de estos mundos,
el sujeto está inmóvil,
extrañado, hueco,
desencontrado,
descreído,
descreado.
 

Brota incansable la fuente

Brota incansable la fuente,
salpica su chorro de agua
el cuenco de piedra.
Su dulce canturreo calla
al pasar la muchedumbre
y vuelve a sonar su melodioso tarareo
sobre el silencio del mundo.

 

Agarrados a un hilo al nacer

Agarrados a un hilo al nacer
recorremos un espacio fluido.
Cometa sujeta a una mano invisible,
creemos volar un cielo
porque damos giros en el aire.
Soñamos con controlar el mundo
desde la pequeña altura
de nuestras perspectivas.
Somos aves solitarias
que se juntan en una celebración
ajena a sus intenciones.
Qué variedad de colores y formas
llena el horizonte de belleza.
Unas danzan con gracia y soltura,
otras en una simple voltereta
se precipitan al vacío.
 

El tiempo inmisericorde

El tiempo inmisericorde
ha roído el frágil papel
de la fotografía,
y sus ojos nos miran con lástima.
Muestra un instante feliz,
parado en la nada,
la materialización de un sueño.

Aquel reloj de continuo
se transforma para dar nuevas horas,
no frena su andar en ese punto,
bloquea la entrada de otros ayeres
y abre sus compuertas a los mañanas
para hacernos presente
de su fatalidad.

Locos aúllan desde los altos edificios

Locos aúllan desde los altos edificios
con ventanas sin rejas
donde quedan atrapados
sus sueños y vuelan libres los ecos,
cuerpos que se rompen en el vacío.
Cuando todos duermen,
salen de puntillas los lamentos,
bajan las escaleras, abren el portal
y se confunden entre maullidos
de gatos por las calles.
En las noches
todos los lamentos son pardos ,
solo los insomnes los distinguen
en sus desvelos .
Es fácil errar entre maullidos y gemidos
todo se convierte en ruido sordo
que nadie atiende.

Va en el viento tu silbido

Va en el viento tu silbido,
ese que cada día proclamas
y el aire lo balancea,
entrando su ternura
por mi ventana.

Gota

Soy gota que a un río cae,
fundida en un océano.
Sobre la tierra seca
un día, tal vez,
germinará semilla,
semilla que será árbol,
árbol donde broten frutos.

Soy gota que en un desierto
desaparece,
para resurgir quizá,
en un oasis,
que dará de beber
y sombra a los camellos.

Si hablamos de alma

Si hablamos de alma,
decimos suspiro,
aliento que escapa
del cuerpo que expira.
El alma representa del ser
su esencia pura.

El alma,
cuando se nos cae a los pies,
es la imagen del descendimiento
del Cristo de la cruz,
cuerpo inerte,
recogido en los brazos
maternales de la tierra.
Y resucita el alma
a una nueva vida.