Los charcos ya no tienen renacuajos

 Los charcos ya no tienen renacuajos
y las cajas de cartón no ven crecer
gusanos de seda.
El sol ha secado la piel del agua
la ha convertido en cieno
por donde se arrastran medusas sin ojos.
Sobre la tarima, detrás de la mesa,
aguardan las latas vacías.
Saltaron las ranas al abismo del fondo
y olvidaron las mariposas nacer,
atrapadas entre hojas secas y podridas
por el abandono.

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