El parque arde bajo este sol eufórico
de haber vencido
la persistencia de las nubes
por arrebatarle el azul del cielo.
Brillan las metálicas cortezas
de los coches sembrados
como hileras de árboles
de un bosque
y las hojas de sus cristales
son lanzas de un vigoroso fuego.
Van dos caminando por la senda del río
y parecen humo creando formas difusas.
Una chica joven se cobija bajo
la sombra del tobogán,
se hace un ovillo sobre su móvil
encadenados regazos
La embrionaria tarde guarda silencio
para dejar oír el piar de los pájaros imberbes.
Un gorrión erró la trayectoria
adentrándose por una ventana abierta.
Preso de pánico, agita sus alas,
busca la salida con desesperación,
va dando palos de ciego
hasta acertar y encontrar la boca
y escapar como palabra liberada
de la cárcel del pensamiento.
¡Qué respiro encontrar
de nuevo el aire
para su vuelo!
El parque arde bajo este sol eufórico
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