En la estancia el recuadro de la ventana
delata en la oscuridad
la mínima expresión de luz
que traspasa las dos rendijas
de una persiana bajada.
Alguien espera en el salón
a que este cuerpo se estire
entre las sábanas.
En el desvelo, ruidos de los vecinos
sobre su cabeza,
bajo sus pies.
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