Escenas de críos (2)


No sabe apenas andar
y coge un patín con tal maestría 
que sorprende.
Esta niñita con destreza y gracia
se impulsa con su piececito diminuto.
Y, sin embargo, con sus dos pies tropieza.
Así son estos críos, imprevisibles,
desafiantes, pequeños dictadores, 
tan tiernos que para imponerse,
ponen sus caritas de ángeles y nos desarman.
Nos hechizan con su purpurina de inocencia.

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