Se desmadeja esta nube blanca
sobre un cielo celeste intenso
que se licua bajo los recios brazos del sol.
Hacia el oeste, en el horizonte,
se dibuja la frondosa arboleda de las colinas
y la hierba adquiere un verde esmeralda.
Ayer este mismo paisaje era gris,
difuminados sus contornos
por una cortina traslúcida de fina lluvia.
Es de ánimo caprichoso este tiempo
que obliga al cuerpo a destaparse
y a cubrirse de un día para otro.
Se confunde el corazón
entre sofocos y escalofríos
y el alma va sobre lomos
entre el regocijo y la pesadumbre.
Se desmadeja esta nube blanca
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