En qué luz pura se muestra
que no alcanza nuestra oscuridad,
luz de una blancura tan virgen,
sin mácula ni sombra,
donde la VERDAD declara su omnipotencia,
mientras se atreve la palabra
a esbozar un ridículo sonido
lanzado por la boca.
Desvirtuada claridad,
deforme figura,
tan frágil e inútil como un pétalo sin flor.
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