Miro la ventana de un edificio cercano

 Miro la ventana de un edificio cercano
reflejadas sobre los adoquines.
Se dibujan sobre el plano del suelo
imitando la transparencia de su cristal.
¿Y quién dijo que las sombras 
tengan que ser todas pardas?
¿Acaso no son estas, sombras luminosas?
De los muros del templo avanzan lentas
midiendo sus pasos,
venciendo la verticalidad,
silenciosas y confiadas 
en su poder sobre la luz.
Esas sombras, las emblemáticas,
las que hacen hermandad con la noche
llenándose de negrura,
comienzan su estrategia.
Al principio parecen inofensivas,
endebles, pequeñas
vestidas de agradable frescura.
De sorpresa saltan todas de golpe
y caen sobre estos reflejos brillantes,
primero las menos intensas.

No olviden estas gigantes
que de luz nacieron,
no vayan tan ufanas a estas horas, 
si ahora ganan
mañana las derrotará 
un perpendicular rayo de sol.

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