Tú me dices que el rostro que busco en el reflejo
me engaña. Y me niego a las palabras
que pronuncia tu boca.
Fueron aquellos ecos que enturbiaron el aire
entre las áridas montañas,
allí donde el viento helado dejó desnuda la roca,
mientras sembraba verde ladera
en la otra cara, esa que miras en el espejo.
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