Cada día es distinto
y cuánto se parecen sus rutinas.
Abren los ojos a la luz
y caminan como el sol
por el horizonte
haciendo horas con segundos.
Cada día es un nuevo despertar,
un cielo diferente,
no son las mismas nubes
ni sus viajes tienen la misma trayectoria.
Cada día es un atardecer
que eficazmente se oscurece
y se entrega el cielo a otra noche.
Cada noche se parece
y no son ni parientes
desconocidos que llegan
y marchan sin dejar rastro.
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