Qué adivina del huésped el casero

 Qué adivina del huésped el casero,
no más que sabe de sí mismo.

Desde el lugar que se mira,
deja a oscuras rincones.
Ni el cielo que desde arriba lo observa
sabe de su altura y de sus adentros,
pues el sol de un lado alumbra
y de otro deja sombra.
Cuando lo traga el horizonte
hasta su color muda
y su rumor marca las notas fúnebres
de la noche sombría.

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