Cuántos ecos trae el mar
en el rumor de sus olas
y cuánta luz reparte por los espacios
que dejan libres las sombras.
Desde la playa el corazón navega
los recónditos lugares eternos
y el alma juega con la arena
dejando la huella el breve tiempo.
El campo viejo y sabio
desmenuza la espiga,
siembra las semillas
doblegado a tierra en silencio.
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