Quísole dar la gracia el cielo
a sus tierras y a su mar.
Ofreciole a la gente su alimento
y hermosura.
Prestole al aire su sal
el beso y la caricia de su brisa.
Entregole a la palabra
el rumor de sus olas;
al brillo de su mirada,
la plateada espuma.
Diole la firmeza de un suelo,
la amplitud de un horizonte
para soñar, para la vida.
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