Dejar de existir para el otro

 Dejar de existir para el otro,
a veces, sin morir.
Basta con desaparecer.
Qué fueron de aquellos
rostros y voces que rondaron
tus espacios cotidianos.
Un día la tierra puso distancia,
nuevos nombres que aprender,
otros hábitos.

Fluiste en ese mismo río
que hoy llevará distinta agua.
Qué fue de aquel mundo,
qué fuiste tú para ellos,
además de un adiós,
una duda,
un recuerdo,
un olvido,
una muerte quizá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario