Os dejo atrás, campos de olivos.
Me rodean montañas y valles,
serpentean ríos por pequeños bosques
de manzanos, robles, hayas , castaños y abedules
y se llenan mis ojos de una espesura verde.
Me cubre un cielo indeciso,
que deja pasar a un sol tímido
que aquel que quemaba la piel
y hervía la sangre
aliviado por una sombra compasiva.
No hay comentarios:
Publicar un comentario