En este sopor de verano
danzan las distraídas abejas
en una primavera perenne,
buscando algún fruto que libar
y guardar protegido en su colmena
la esencia de su jugo,
sueños para su engaño.
Ignoran que llegará el frío en este ardiente verano.
Verán congelarse sus alas,
si antes no les llega la muerte
y se vuelve agrio su almíbar.
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