¿Qué fue de aquella niña?

 ¿Qué fue de aquella niña? 
Sigue asustada aunque ya no es el mismo miedo,
ni son los mismos monstruos
ocultos tras la luz cegadora de los sueños.

¿Qué será de aquella mujer,
con su reloj atrasado,
llegando siempre tarde a la fiesta de la vida?
Cuando casi todo el mundo
ya se ha marchado y quedan
solitarios borrachos dormitando
en los sillones llenos de mugre,
brillaba en la penumbra una hermosa luna,
vertiendo por el campo de batalla
los cadáveres de una sangrienta lucha
por sobrevivir.
Y, suspendidos en el aire,
laten los ecos de los ardientes corazones
y sus ansias por olvidar la tragedia inevitable.
Entre los lánguidos destellos
de una demacrada bola de cristal
colgada de la abandonada pista,
ella baila en silencio,
con los ojos cerrados,
llevada por los ecos
de una melodía que la atraviesa
y se diluye en la nada.

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