Volverán el viento y las lluvias
y un horizonte sembrado de sombras.
No tiene miedo el viajero
que avanza por la senda ya marcada.
Son buenas las lluvias
y el aire que arrastra polvo y hojas secas.
Dejarán los campos relucientes
con brillo de esmeralda
y la luna será blanco farol
que alumbre las tinieblas
El sol, callado, bajó la mirada
y viene a besar la piedra sumiso,
soltando chispas de fuego esas duras brasas.
Sigue el caminante la trazada senda.
Le acompañan soy y lluvia,
como noche y día van las horas.
Volverán el viento y las lluvias
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