En este mar dejé mis huellas

 En este mar dejé mis huellas
que las olas borraron.
En su manto de arena,
dejé marcada mi figura
que los vientos cubrieron.
Hoy viene a mí su eco ronco,
su cuba de agua tan profunda,
tan inmensa que mi corazón
se sobrecoge.
Hay un miedo arcaico
que circula por nuestras venas
y riega las entrañas
de amenazantes rumores de abismo y muerte.

Ha llegado el ocaso,
rojo fuego,
la esfera del sol aparenta
hundirse en el océano
que apaga sus llamas. La noche
ha caído entre una neblina,
púrpura, desdibujada,
y brillan luces a lo lejos,
donde claman su llegada otras vidas.
Oscuro, hipnótico, con voz malvada,
nos deja caricias
a esta orilla su dócil espuma.

Que no te engañen los ojos,
no te confunda su nana,
te rodea, y te besa,
te susurra y te calma
y un día, como brutal
bestia salvaje, te traga.


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