Él seducía con miradas,
con dulces palabras y mentiras saladas.
Ella no lo buscó,
jugaba como una niña.
Se volvió objeto prohibido
y fue en celo para ser su presa,
necesidad de ser devorada,
engañada porque engañarse quería.
Perder un sueño en insomnio
de deseo y culpa.
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