La vida es poesía, no narrativa.
Hacemos un relato con un rodar de pensamientos,
creamos una historia, un personaje y su entorno.
Inventamos una trama,
el argumento de una comedia alegre,
un sainete, un drama, una tragedia,.
Un delirio y una calma
con un final conocido,
aunque ignoremos el día y la hora,
el cómo y el cuándo del aliento último.
Pero esta novela llena de capítulos,
en realidad son versos sueltos
llenos de metáforas, hipérboles y anáforas.
A veces pierde el ritmo y va descompensada.
¡Y de vez en cuando qué rima,
qué cadencia y melodía lleva!
La vida es poesía, no narrativa
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