Ni en las madrugadas descansa su tormento.
Su marea es un hilo tenso
que solo en la noche
se afloja
y queda suspendida la esperanza
unos segundos
para caer herida de muerte
al precipicio.
En perpetuo desvelo está el alma,
navega frágil sobre este embravecido océano.
Breve fueron los instantes
de silencio etéreo
y vuelve la espesa tormenta
con su rugir de truenos.
Al alba se sueltan los locos
a su infierno cotidiano,
salen de sus lechos
los fantasmas insomnes
y dibujan frente al espejo
la máscara
del personaje
para salir a escena.
Ni en las madrugadas descansa su tormento
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