Cuánto más me alejo de tu muerte,
más me acerco a la mía.
Arañas del tiempo tejen mimbres
en las tardes taciturnas.
Sobre el abatido oleaje de los labios
se presiente el crepúsculo,
la mueca rígida,
el abismo en la mirada,
en la sienes nubes púrpuras.
Viene en este otoño
un río cargado de limo y ramas vencidas
por el viento,
por el cansancio,
por la vida.
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