Para la pérdida

Estamos hechos para la pérdida,
perdemos días y creímos ganar tiempo
siguiendo el cebo del horizonte.
Perdemos ilusiones
que fueron nuestros sueños de niños.
Con los años hicimos de aquellos juegos, 
proyectos que también perdemos.

Perdemos poco a poco
la fe de la felicidad prometida
y buscamos en la súplica
la esperanza de un futuro.
Perdemos también las fuerzas
y nuestro cuerpo se engaña
en entregado contraataque
con tenaz sacrificio
de esfuerzos y cuidados.
Perdemos, porque nunca se gana.

Perdemos conocidos, seres queridos,
el pelo, la vista,
la memoria, el dormir y el soñar.
Perdemos la pasión,
y el fuego de sus inicios.
Perdemos las ganas de todo
y suplimos con enfermiza gula
excesos y defectos.
Perdemos la vida, sí,
ni siquiera la muerte se gana.

¡Si hasta un potente sol muere,
cómo no apagarse
esta llama endeble que es nuestro ser!

No hay comentarios:

Publicar un comentario