Eres secreto para mis ojos
y mi entender.
Me llegan palabras sueltas
de tu entelequia.
Difícil de hacer cifra, la perfecta fórmula.
Y sin embargo, algo de sus sonidos
acarician mi alma,
la calman en sus delirios,
me abrazan en los miedos
y encuentro la pausa que separa,
la vocal que completa,
la grafía que crea y une,
la silueta armoniosa
sobre el lienzo blanco,
el papel vacío
con ansias de la llave que abra
la tapa de ese cofre cerrado
y surja ante nuestra mirada
el resplandor de sus riquezas.
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