Entre ese bosquecillo de pinos
cantan los pájaros que no escucho.
Hacen nidos en sus copas
y en sus ramas se esconden y cobijan.
Hace frío en esta mañana
y los álamos están desnudos,
se agrupan sobre la ribera del río
donde mueren sus ramas.
La tierra desierta de humana vida
bulle de seres insignificantes
en su trajín de rutinas y lucha
por el alimento.
A trozos, un grupo de casas de piedra
y tejados de barro cocido
se hace uno con el paisaje.
Siempre hay una torre con su campanario
marcando los hábitos
de sus habitantes
y su respiración.
Entre ese bosquecillo de pinos
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