No somos lo que se ve

 No somos lo que se ve
ni lo que decimos,
ni siquiera somos estos sentimientos
que adornan un perfil difuso
del corazón que murmura 
un latir constante.
Somos tierra embebida
de desasosiego y pesadumbre,
al capricho de un cielo,
semillas que trajo el aire
flores de primavera
que serán corrompidos pétalos
en un mañana cierto.
A ratos, el brillo, la magia,
el regalo, la ilusión que esparce
los primeros rayos del sol.
Son frágiles destellos 
sobre el verde manto de la esperanza
agonizantes por exceso de luz.

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