De hacer y deshacer el anhelo

 De hacer y deshacer el anhelo
perdido quedó el encanto
de las viejas promesas.
El reloj se detuvo, cayó toda
su arena y ahora debes girar la urna,
dejar caer de nuevo sus granos,
prestarte a su tirano compás.
O no forzar la cuerda 
y seguir la dirección del viento
mecerte como las hojas del árbol,
sin prisas ni orden,
baste el impulso de su bravura,
el regalo de su calma,
ser nada antes que pretender ser algo.

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