Alta, grande y luminosa
pende la luna llena
en este cielo oscuro.
Vergonzosa se oculta
tras el biombo de esa montaña
y sale vestida de vaporosas nubes,
plumas que lleva pegadas al cuerpo.
Brilla la luna, oronda, mágica.
Coqueta juega al escondite con su amante.
Escapa por la diestra y aparece siniestra,
resplandece sobre este océano,
rodeado de islas de espuma
y espejos donde se recrea su belleza.
Luna, tú que sabes de los secretos,
susúrrame con un hilo de voz
alguna promesa para que confíe
mi alma inquieta.
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